La construcción del Puente Rizo de Oro sobre la presa Belisario Domínguez, ubicada en el municipio de La Concordia, Chiapas, representa una de las obras de ingeniería más ambiciosas de los últimos años en el sureste mexicano. Con un avance actual del 86 por ciento, según la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), esta infraestructura conectará de manera directa a los municipios de La Concordia y Chicomuselo, así como a otras nueve demarcaciones de la región. El puente beneficiará a cerca de 300 mil habitantes y permitirá la conexión expedita a 21 comunidades, entre ellas Frontera Comalapa, mejorando significativamente la movilidad y la calidad de vida de los pobladores.
Uno de los principales logros que traerá consigo esta obra es la reducción de hasta una hora en los tiempos de traslado entre ambas márgenes de la presa, tiempo que anteriormente los habitantes empleaban en cruzar el embalse a bordo de pequeñas embarcaciones. Este ahorro de tiempo impactará positivamente en las actividades económicas, comerciales y educativas de la zona, facilitando el acceso a servicios básicos y el intercambio de productos agrícolas y ganaderos, que constituyen la base de la economía local.
El Puente Rizo de Oro destaca por su diseño innovador de “arco mixto”, único en México. Esta estructura comprende un arco inferior de concreto que soporta la calzada vehicular, mientras que un sistema de acero se eleva desde el mismo punto, otorgándole al puente una estabilidad sobresaliente y un valor arquitectónico distintivo. La longitud total de la obra es de 2.1 kilómetros, de los cuales 405 metros corresponden al puente principal y 1.7 kilómetros a los caminos de acceso, convirtiéndolo en el segundo puente que cruza la presa hidroeléctrica Belisario Domínguez, después del puente La Concordia inaugurado en 2024.
La inversión destinada a esta obra asciende a mil 832 millones de pesos y ha generado hasta la fecha 5 mil 715 empleos directos e indirectos, con la participación diaria de 210 trabajadores y 90 equipos de maquinaria especializada. Además, el proyecto cumple con las normativas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y los protocolos de seguridad laboral de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, garantizando la sustentabilidad ambiental y la seguridad de los trabajadores involucrados durante todas las etapas de la construcción.
Con su próxima conclusión, prevista para finales de 2026, el Puente Rizo de Oro se consolidará como un referente nacional de ingeniería y desarrollo regional. No solo mejorará la conectividad entre comunidades históricamente aisladas, sino que también contribuirá al fortalecimiento de la economía local y regional, al incentivar la inversión y el turismo. Esta obra se suma a iniciativas de infraestructura estratégica en Chiapas y pone de manifiesto el potencial técnico de la ingeniería mexicana, a la vez que responde a una de las demandas sociales más sentidas de la región: la movilidad segura y eficiente.





